MANEJO DE EMOCIONES
Actualizado: 31 dic 2024

En esta entrada voy a platicar de mi primer torneo de Discgolf, y aunque no sepas nada del mismo, lo más valioso fue lo que me enseñó en relación a la fortaleza mental.
Para empezar daré un poco de contexto:
Yo tenía mi viaje de regreso a Tijuana para inicios de mayo, pero decidí PERDERLO (inserte música dramática). Hubo varias razones para tomar este camino, una de ellas era jugar el Torneo de Tangamanga, porque como he mencionado en mi anterior entrada, realmente conecté con el deporte y quería experimentarlo en competencia.
Este torneo duró dos fines de semana, 4 rondas en total y al final con la sumatoria de todas se sacaba a los ganadores de cada categoría.

RONDA 1
La jugamos en Caracara, un campo muy técnico, rodeado de árboles, dónde no puedes usar tanto tu fuerza, sino más bien la precisión. Curiosamente ese día nos preguntaron qué marcador creíamos que íbamos a lograr, yo dije +13.
Sensaciones iniciales: Emoción, nervios, ansiedad, un poco insegura con mis putts (tiros cortos y directos a la canasta), pero confiada en que podía hacer las cosas bien porque ya habíamos practicado antes.
Sensaciones finales: Esta fue mi mejor ronda, terminé con un +8, entonces me sentí muy feliz y relativamente satisfecha, y un poco molesta, porque todavía no lograba conectar con mi forma de "puttear."
Putting de Abril
RONDA 2
Se jugó en Jaguar, un campo más abierto, en el que puedes usar más tu fuerza y tirar "bombazos", además de que las distancias son más largas por hoyo.
Sensaciones iniciales: Emocionada porque tuve una ronda buena el día anterior, y sabía que contaba con la fuerza suficiente para hacerlo bien, aunque me preocupaba mi dirección.
Sensaciones finales: Mi dirección no estuvo presente, alcanzaba a compensar con fuerza, pero tampoco logré concretar mis putts e hice varios bogey's (un tiro más de los que se deben hacer para irte par). Me sentí un poco triste por no lograr controlar mi fuerza. Terminé con +9.
Ese fin de semana mis roomies Javi y Beto me adoptaron y me ofrecieron quedarme la semana, no lo pensé mucho y decidí tomar la propuesta, la cual me emocionaba porque podría entrenar más.
El domingo al terminar el torneo, me puse a practicar varias horas mis putts con Lalo y Beto, lo cual me ayudó mucho.
Hacer putts es una rutina muy personal, requiere enfoque y concentración total, refleja la paciencia y resiliencia. Uno de los consejos que me sirvió más fue el que me dijo Beto:
"Recuerda que cuando te desenfocas, hay que RESPIRAR, y volver a ver un eslabón de la canasta".
Era algo muy simple, pero nos dimos cuenta que suelo estar muy pendiente de lo que pasa a mi alrededor. La razón que encontré fue que al jugar deportes de equipo, tienes que tener una vista periférica y estar observando todo lo que está pasando en el campo, sin embargo en este caso es lo peor que podía hacer, porque aquí se necesita una mirada de túnel. Al terminar la práctica me gané un pancito, y al regresar de la panadería me encontré con una grata sorpresa: Roger, el fundador del discgolf en San Luis, me vio entrenando unas horas antes y me regaló una mochila nueva, llena de discos, con el mensaje de que siempre iba a apoyar a la gente que trabajara duro(:
No me había sentido tan apapachada en un deporte en tan poco tiempo. Llevaba un mes de estar en la comunidad y no conocía a Roger más que de vista, pero fue suficiente para motivarme y seguir entrenando.
Esa semana fue magia. Recibí una cantidad de información que ahora que lo pienso fue una locura, pero no hubiera elegido que fuera de otra manera. Hice muchas cosas por primera vez, aprendí cómo usar mis discos nuevos (o lo intenté), entrené mis puntos débiles, y me divertí mucho en el proceso.
Llegó el momento, el último fin de semana, y el objetivo seguía siendo el mismo: Ganar, divertirnos y mejorar. Abril y yo hablamos acerca de esto, sabíamos que teníamos posibilidades e íbamos a dar pelea.
RONDA 3

Jugamos de nuevo en Caracara, no obstante ajustaron los hoyos, ahora eran más cortos y difíciles.
Sensaciones iniciales: Más segura, emocionadísima, confiando más en mi juego y lista para competir.
Sensaciones finales: En general lo hice mejor, pero en puntaje fue mi peor ronda jaja, hice +12, porque eran líneas más complicadas que la primera vez. Lo que rescato fue que sentí mi juego más sólido. El entrene de días anteriores me ayudó en mi putting, me enfoqué en ver un eslabón de la canasta y me sorprendí haciendo un par de putts en mi rango máximo (pequeñas victorias).
Este día fue interesante, porque en el hoyo 16 lancé un back muy desviado del fairway (el camino ideal para el tiro de salida), casi me voy a OB (fuera de los límites), y un árbol me salvó. Estuve a punto de tener este pensamiento de "arruiné el hoyo", sin embargo recordé una lección de días anteriores que me hizo ver el coach: aprendí que a pesar de que mi tiro no fuera el ideal, no debía de juzgarlo antes de tiempo, porque a veces se podía abrir una ventana completamente diferente y de igual forma llegar a la canasta. Y sí, eso pasó, tenía una línea clara y limpia para llegar por toda la orilla con mi flick (confío más en este cuando es de precisión). Usé un disco estable, estuve a punto de salvar el par, pero terminé con un bogey, sin embargo el no predisponerme fue clave, y me hizo confiar en mi capacidad de recuperarme (gran victoria).
RONDA 4
Volvimos a Jaguar. En esta ronda se definía todo. Los tres primeros lugares estábamos cerca (Jessi, Abril y yo), y en este campo podía pasar cualquier cosa.
Sensaciones iniciales: Tenía claro que había una oportunidad y eso me emocionaba bastante. Había mejorado en mis salidas y en el putting, sin embargo seguían los nervios.
Durante todo el torneo, tuve una tendencia de iniciar muy bien y terminar mal. Ahora pienso que hubo varias razones: faltó enfoque, concentración, sobreanalicé y me abrumé con la información, la cual no me malinterpreten, era la correcta, sólo que aquí no acostumbramos a irnos tranquilas, somos intensas y queremos saber todo de una (más porque en ese momento pensaba que mis oportunidades de entrenar con alguien o jugar un torneo en un futuro iban a ser menos).
Voy a compartir algo MUY PERSONAL, (puede tener mucha carga emocional), no obstante espero que te sirva para que lo vivas conmigo porque así es cómo lo experimenté, y ahora ABRAZO poder escribirlo y mostrarme vulnerable sin destrozarme por ser así. Mi camino como deportista ha sido complicado, al inicio fue mucha incertidumbre y oscuridad y fue hasta que conocí el Ultimate que empezó a brillar un poco más. Al menos para mí, esa luz y oscuridad son las que me hacen SER ahora, y si no las reconociera me estaría negando.
Esta es la conversación interna que tuve en la parte final cuando llegué a los hoyos donde sabía que podía usar mi fuerza, pero también donde más fallé:
En el hoyo 3 durante la práctica hice un birdie (un tiro menos del par), pero durante la cuarta ronda fue tanto mi pensamiento de irme derecho que terminé yéndome a OB, y de hacer 4 tiros, terminé haciendo 6. Me mantuve tranquila, no obstante me dejó una sensación de inseguridad, porque era la primera prueba para ver mi dirección y fallé. Me recuperé con un birdie en el hoyo 4. Avanzamos al hoyo 5 que es uno de mis némesis, porque en la práctica fallé todo, y esta vez no fue diferente. Tuve un respiro en los siguientes hoyos, todos par. Llegamos al nueve y empezó la TRAGEDIA, hice doble bogey. Mi seguridad se vino abajo, y en el hoyo 10 sentí como mi mano tembló y se tensó el brazo completo, y en mi mente sólo pensaba: ¿Lograré pasar? El sabotaje empezó. En mi cabeza según yo estaba haciéndolo cada vez peor, y la realidad es que no, las demás también estaban batallando, pero yo sólo me sentía fatal en ese momento.
En el hoyo 14, viví todas las sensaciones posibles. En días pasados lo había ejecutado muy bien, en la primera ronda hice un birdie (tres tiros), pero en esta lo hice con un doble bogey (seis tiros).
Voy a describir lo que pasó aquí, porque es importante la lucha interna que tuve y jamás la olvidaré.
En mi primer tiro salí increíble, mi disco llegó lejos y sentí un poco de calma y me motivé, pero al momento de hacer el segundo para acercarme, me puse nerviosa y me alejé mucho más de lo que estaba en mi rango para puttear, sin embargo me dije a mí misma que confiara, y que podía recuperarme haciendo un putt largo... lo fallé, pegó en la canasta y rodó lejos. Cuarto y quinto tiro fallé de nuevo. Tenía una mezcla de enojo, frustración y tristeza, pero no me podía rendir aunque sólo quería salir corriendo de ahí. Fue hasta el sexto tiro que lo logré... ese hoyo fue una tortura. Los siguientes hoyos no fueron peores, pero tampoco hice par, y yo sabía que no había mucho qué hacer. Terminé con todas estas emociones negativas y muy intensas, porque al final vi que podría haberlo mantenido sino me hubiera presionado. El marcador se definió en los últimos hoyos, donde yo me caí. Y eso me pesó muchísimo.
Sensaciones finales: Esta ronda fue una montaña rusa, pude darme cuenta de muchas cosas en mi juego mental. Comprendí y encarné lo que realmente es sentir la presión de un deporte individual. Me sentí muy vulnerable, y realmente decepcionada de mí. En otras entradas he hablado de lo orgullosa que me siento de mi fortaleza mental, entonces tal vez puedas entender que fue un golpe muy duro sentir todo esto.
Al terminar, platiqué con dos personas muy importantes en esta historia, y de mí no salieron las palabras más empáticas y alentadoras, sin embargo cada una a su manera me mostró su apoyo.
Una de las formas que siempre me ha servido para desahogarme es HABLAR, sin filtros y sin juzgar, pero encontrar ese espacio en alguien no es fácil, porque puede ser mucho para el otro, y esa persona no tiene la obligación de ser empática o digerir todo, no obstante, si la encuentras, conectas y confías en ella, aprovéchala, porque te ayudará a SANAR.

Te diré algo... Adquirir fortaleza mental no es lineal, no siempre son sonrisas; muchas veces está construida por momentos dolorosos, lágrimas, palabras tóxicas y destructivas, pero en ocasiones uno sólo necesita sacarlas para no dejar que nos sigan haciendo daño. Muchas personas me han dicho que cuando hablo de estos temas se nota que soy puro corazón, no obstante tienes que pasar por las sombras, porque sufrir es parte del proceso, y quien es capaz de aguantar las caídas, la adversidad, EL CAOS, y aprender a navegar en él, sube a otro nivel de conciencia de sí mismo.
Esta experiencia no tiene el final feliz ni tiene las palabras motivacionales que suelo compartir, pero sí ha sido una de las que más me ha movido. Nunca había jugado individualmente, nunca me había tocado sentir la presión de los tiros acumularse, de fallar y que no hubiera alguien más que recogiera el disco para reanudar la jugada. No había nadie que saliera volando para salvar mi pase.

Algunas personas se preocuparon y lo agradezco profundamente. Aún me queda mucho por crecer en este aspecto, sin embargo MI MAYOR VICTORIA, fue que una vez que saqué toda la basura mental, pasaron unos minutos y logré secarme las lágrimas y sonreír.
Antes de decidir tener la inmersión completa en el Discgolf, yo misma sabía que era un arma de doble filo, ya que quería toda la información posible. Y sí, fue más de la que podía comprender es ese momento. Me saturé, pero no me arrepiento de nada(:
Porque uno de mis no negociables es tomar las oportunidades como si fueran las últimas, y en el camino encontrar el equilibrio. Todavía estoy descubriendo mi nueva versión en un deporte individual, no obstante sé que estoy en el lugar y con las personas correctas, porque al desvanecerse la incertidumbre y la frustración, puedo ver claramente lo que puedo lograr y me emociona el camino que está frente a mí.
Resultados del Torneo
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